El ultraderechista Jair Bolsonaro es el nuevo presidente de Brasil

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Tras el triunfo de este domingo, este excapitán del ejército de 63 años se convirtió en nuevo presidente del país más grande de América Latina.

A principios de septiembre fue apuñalado durante un acto de campaña en el estado de Minas Gerais (sureste del país). El detenido, Adelio Bispo de Oliveira, quien se declaró culpable del ataque, dijo que actuó “por orden de Dios”.

Pese a que el incidente le impidió hacer campaña, Bolsonaro subió en las encuestas y este domingo se impuso a su rival Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT).

Bolsonaro, parlamentario desde 1991, es una figura muy polémica y ha provocado indignación con comentarios homofóbicos y misóginos.

Sus controversiales posturas sobre temas sociales y políticos le han ganado el apoyo de millones de brasileños, pero también le han generado una imagen muy negativa entre otros sectores de la población, lo cual no impidió que fuera elegido presidente.

Sus detractores señalan que, más allá de sus posturas extremas, tiene un pobre historial en una larga carrera en el Congreso de Brasil, donde -afirman- no ocupó cargos de gran responsabilidad ni logró el impulso y la aprobación de ninguna ley relevante.

Más a la derecha de Trump

El 29 de septiembre tuvo lugar en Brasil la mayor movilización de mujeres de la historia del país. La razón: manifestarse contra Bolsonaro bajo el eslógan de “Ele Não” (“Él no”).

Sus comentarios misóginos provocaron el rechazo de muchos. Una vez le dijo a una congresista que era tan fea que no merecía ser violada.

Aunque la prensa internacional ha comenzado a llamarle “el Trump brasileño”, estableciendo algunas comparaciones con el mandatario estadounidense, en realidad, Bolsonaro se ubica ideológicamente más a la derecha.

Bolsonaro aboga por hacer frente a la inseguridad adoptando leyes menos estrictas para el control de armas y cuenta con el respaldo de millones de cristianos evangélicos, que le apoyan por su postura radical en contra del aborto.

Además ha defendido la tortura y la aplicación de la pena de muerte.

En 2017, generó una gran controversia al anunciar que si llegaba a la presidencia acabaría con las reservas indígenas y las “quilombolas” (palenques, asentamientos en los que se refugiaban los esclavos rebeldes en Brasil y en las que ahora viven sus descendientes) porque obstaculizan la economía.

En referencia a los residentes de los quilombolas (principalmente afrodescendientes), Bolsonaro aseguró que “no sirven ni para procrear”.

Esto derivó en una denuncia en su contra ante el Ministerio Público y en una posterior condena judicial por daños morales colectivos a esas comunidades y a la población negra en general.

Dos años antes, en 2015, Bolsonaro había sido multado por haber dicho que la congresista Maria do Rosario “no merece ser violada: ella es muy fea”.

Mientras que en 2011, en una entrevista publicada por la revista Playboy en 2011,afirmó que sería “incapaz de querer a un hijo homosexual” y que preferiría que un hijo así “muriera en un accidente”.

Bolsonaro está casado en terceras nupcias y tiene dos hijas y cuatro hijos. De estos, dos han seguido la carrera política.

Pero todas las polémicas en las que ha estado envuelto no impidieron (e incluso es posible que hayan ayudado) que este 26 de octubre se convirtiera en el candidato más votado y próximo presidente de Brasil.

 

Fuente: BBC News